martes, 14 de abril de 2015

Lupa Libre: El Ruido Animal de los Animales Blancos

Desde sus inicios el ensamble musical de Andrés Gualdrón y los Animales Blancos tenia dos lineamientos claros, el primero no soltarse de su herencia musical folclórica y el segundo no someterse a ningún canon aparente, por eso la etiqueta de folclore experimental les queda tan bien, ahí donde muchos vieron (y siguen viendo) la manera de hacer hits de radio pasajeros este conjunto se encontró de lleno con la locura musical propia de su tierra.




Nuestro primer disco es un disco de pop y noise, fue totalmente hecho en habitaciones, la de mi casa y la de los amigos que me ayudaron el proyecto. Hacia la parte final del proceso contacté a un músico con el que hemos trabajado desde esa época hasta ahora: nuestro bajista Sergio González. Con el nos conocimos en un taller de danza y composición y una vez hicimos la banda para tocar las canciones del primer disco en vivo afianzamos nuestra relación musical y empezamos a incluir sus composiciones para el grupo.





Ya en ese primer disco homónimo dejaron un legado, acompañado del virtuosismo de sus músicos recorren la geografía urbana de su ciudad, las calles llenas de gente, los personajes y anhelos movidos al ritmo de las percusiones, vientos y guitarras logran al igual que antes lo hicieron los juglares vallenatos construir un relato, esta vez ambientado en un paisaje urbano pero aun cargado del mismo misterio.

Las canciones hablan del ruido de la ciudad de Bogotá, de la situación asfixiante del centro, tiene mucho que ver con esa sensación oscura que implica habitar en un sitio como este. La primera vez que tocamos lo hicimos abriéndole en Bogotá a un cantante chileno que nos gusta mucho llamado Javier Barría, en el auditorio de la universidad Javeriana, donde estudié música. Esa vez fue la confirmación de que el grupo tenía sentido, de que estaban sucediendo cosas interesantes en el escenario.

Presentación La Vaca EP - Foto por La Ventana
De ahí en adelante todo fue fluyendo. con la construcción solida de una química como conjunto la idea ahora era desbordarse y cumpliendo su regla personal en "Ciervo de Dos Cabezas" ( Julio del 2013) su segundo disco lograron una obra menos uniforme a propósito con una la lista de invitados y colaboradores mas larga y una variedad de sonidos y ritmos también; desde la trilogía con Los Pirañas (muñekeburro) hasta el trabajo de producción e infección musical contado por ellos mismos:

Ciervo de dos cabezas tiene que ver mucho con nuestro entorno pero desde una perspectiva más musical: nos dejamos permear por la escena musical bogotana, que es vibrante y tiene muchísimos sonidos que trascienden al rock y lo mandan a uno a lugares inexplorados (que van desde lo tradicional hasta lo experimental y contemporáneo)


Su propuesta no para, aunque la banda se tomo su tiempo para lanzar su nuevo material aspiran a continuar con un ritmo vertiginoso de composición algo que los caracteriza sin dudas, en vivo se desprenden su propia piel ellos mismos lo ven como un lenguaje que han ido aprendiendo como conjunto a entender desde primera vez abriéndole a Javier Barria hasta unas de las mas recientes tocan en una Biblioteca Publica de Suba creando de a poco una libertad de expresión que es al fin y al cabo el propósito de cualquier lengua




En su mas reciente lanzamiento, La Vaca, un EP de seis temas que abre con una balada rural tradicional como El Aguijón para luego ir de lleno a la fuerza de Tocaima o el desenlace de locura hacia la mitad de Los Siempreniños es difícil no darse cuenta que estos bogotanos encontraron su propio terreno. Adentrase en la música de Andrés Gualdrón y los Animales Blancos es adentrarse en lo profundo de Colombia, junto proyectos como Los Pirañas o Frente Cumbiero representan una nueva generación que decidió no darle la espalda a su pasado sino en vez de eso llevar ese mismo sonido hacia el futuro.

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